En este verano, que parece ser poco le queda, la gula anda, como la pebeta del tango, fané y descangayada. No es que la templanza, ­contra gula, templaza, se leía antes no sé ahora, en el Astete¯se ha impuesto por razones morales, ni mucho menos. Es que el dichoso colesterol, que a todos o casi todos nos afecta, ha entrado hace tiempo a formar parte de la nómina de incordios contemporáneos. El colesterol y la urgencia de una sociedad que ha sustituido, con imperdonable mal gusto, la cena por echar un plato y la comida por un perro caliente, una pizza o una hamburguesa, sobre la piel canela de la playa. El verano ha dejado de ser una sucesión de empanadas, embutidos, tortillas de patata, carne asada, o incluso percebes, sin faltar el garrafón, así como otras innumerables delicias y se ha convertido en una carrera desenfrenada hacia la playa, aunque eso sí, sin poder beber, incluso fumar y no hablar por el móvil. También los que se quedan en la propia ciudad, sin pegar pancada , echando mano a base de mucho vino tinto de verano e incluso vino tinto con gaseosa, con gaseosa fría, líquido éste que con el tiempo me había olvidado de su existencia, a pesar de ser una bebida saborizada, efervescente y sobre todo sin alcohol, y que ahora, como digo, retomo con gusto, claro, con esa jarrita de vino tinto gallego, con su dosis de gaseosa La Pilarica , consumida fría, bebida refrescante, también muy nuestra, deliciosa y sabrosa, que aconsejo, y no es publicidad. De chaval, aparte del sifón y el boliche, teníamos en la ciudad algunas fábricas de gaseosas como la popular y recordada de los Los 15 Hermanos , Luis Aullón, La Aurora, La Barca, La Salud todas ellas hace años en estambai aunque con gaseosa y con mucho más , teniendo en cuenta ese sabio consejo de que una buena inyección es tinto con jamón , visita mañanera, de sábado, a esa zona concurrida del puerto, y en este caso al moderno, funcional y acogedor, establecimiento, Vinoteca Nicasio Pérez, con servicio de mostrador, que lo hace andar, a cargo de ese destacado profesional que es todo eficacia Eduardo, antes en el Café Rialto, ahora aquí, junto con la activa y cordial Luz, que al paso de poder probar, creo que por primera vez, la empanada Las Camelias de Cedeira, sabrosa, o el buen jamón, su carta de menús le da opción a cualquiera para probar de todo, en especial un surtido de quesos variados, salmón ahumado, etc.

Carlos Barcón, Diario de Ferrol